Reforma en la Música: desde Lutero hasta hoy

Las Escrituras piden a los cristianos que hablen entre sí “con salmos, himnos y cánticos espirituales,” cantando y haciendo melodías en su corazón al Señor (Efesios 5:19). ¿Cómo? El versículo explica que es por la habitación de la palabra de Cristo en los creyentes “ricamente en toda sabiduría”. De ese modo seremos fortificados no sólo para hablar a través de la música, sino también enseñar y amonestar “unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales cantando con gracia” en nuestros corazones al Señor (Colosenses 3:16).

Para enseñar y amonestar necesitamos saber una cosa. Ningún profesor calificado habla con ignorancia; necesitamos estar equipados con algo que valga la pena ofrecer. Necesitamos estar llenos de sólidos conocimientos de Cristo y ser santificados por las verdades de su palabra – y el carácter del Señor gobernará nuestras vidas, incluso la música que le ofrecemos.

Entonces, ¿cómo la música – un componente vital de la experiencia cristiana – revivió y se desarrolló en los primeros días de la Reforma?

Himnos

Así como los salmos, los himnos ya hacían parte del culto judío en los días de Jesús. (Ver Mateo 26:30; Marcos 14:26). Después de la decadencia del mundo eclesiástico durante la edad de las tinieblas, un elemento clave establecido por Martín Lutero (1483-1546) fue la restauración de la música como herramienta para promover el evangelio, no eclipsarlo. Lutero compuso himnos y coros en la lengua del pueblo, predicando la encarnación, la cruz y la resurrección – todo basado en verdades bíblicas. Esa aún es la herencia de la mayoría de los himnos hoy. Muchos fueron escritos por grandes héroes de la fe cristiana y están llenos de sabiduría, rica visión doctrinaria y una profundidad nacida de la adversidad y confianza permanente en el Todopoderoso.

Salmos

Juan Calvino (1509-1564), otro de los líderes protestantes, favoreció el canto de los salmos. Los salmos son directamente inspirados en las Escrituras y cantarlos hace las verdades más accesibles. La música de los salterios era conocida por su simplicidad y modestia, irradiando inocencia y pureza.

Cánticos espirituales y adoración inteligente

Una música espiritual puede expresar la alegría de la salvación de alguien o exaltar la majestad y el poder de Cristo. Si Dios nos concede talentos musicales, somos obligados a desarrollarlos para Su gloria y no la nuestra. La habilidad se desarrolla a través de la aplicación de los poderes mentales y físicos de una persona a una tarea – y nuestro Creador confió todos los dones con ese objetivo en mente. Somos informados: “Cantad alabanzas con entendimiento” (Salmos 47:7). “Oraré con el espíritu y oraré con el entendimiento: cantaré con el espíritu y cantaré con el entendimiento” (1 Corintios 14:15).

Johann Sebastian Bach (1685-1750) temía a Dios y armonizó magistralmente muchos de los 5000 coros existentes en su tiempo. Después, los grandes compositores de himnos de los siglos XVIII y XIX mantuvieron la misma práctica, con músicas melodiosas y armonía tonal agradable. Los resultados fueron positivos: la investigación científica asocia el estilo de música compuesto por Bach (y hasta cierto punto, también por otros compositores posteriores en la era clásica) con la positiva promoción de la actividad del lóbulo frontal en el cerebro humano. El lóbulo frontal es la parte del cerebro donde se toman conscientemente las decisiones, así también donde se encuentra la convicción religiosa.

¿Y hoy?

No hay duda: los estilos musicales han cambiado, especialmente en los últimos 50 años. ¿La música sacra es sólo un medio para “menearse” con el ritmo o, por el contrario, se basa en principios saludables y edificantes?

Hoy, en la era de los electrónicos, las ondas sonoras son transmitidas hacia todos los lugares. El rock es el estilo musical más común, con 187 variaciones en 12 categorías. No todos los tipos de rock son ejecutados con volumen alto; algunos lo son de manera sutil, pero todos poseen el mismo padrón de pulso.

¿De dónde vino todo eso? ¿Cuál es su origen?

La verdad es que la música rock es construida sobre una base de orgullo, rebelión, sensualidad, drogas ilícitas, paganismo, inmoralidad y blasfemia generalizada. ¿Cuáles son sus efectos? Abundante evidencia asocia al “ritmo anapéstico” (énfasis en los 2do y 4to tiempo) percusivo del rock a la debilidad muscular, súper estimulación de las glándulas suprarrenales y a un efecto adverso en la capacidad de pensar y aprender. El ritmo conductor, la repetición hipnótica y las armonías sensuales del blues realmente producen un efecto fascinante y semejante al de drogas en el cuerpo humano, violando la consciencia individual.

La única diferencia del llamado rock “cristiano” son las palabras. Todo eso hace parte de la cultura pop diseminadas por los medios de comunicación de la masa y por fuerzas comerciales agresivas para desencadenar emociones vulgares en vez de inspirar nobleza de carácter. Los productos de la industria de Música Cristiana Contemporánea (MCC) que mueve US$ 3 billones por año, son típicamente caracterizados por letras casi religiosas, livianas y casi siempre vanas, con el mismo e incesante ritmo “atrasado” (off-beat) del rock secular, proyectado para atraer jóvenes inocentes a una atmósfera carnal de contrafacción de la fe. Promete una nueva experiencia de adoración mística, pero muchas veces constituye una forma de hacer más pagano de manera perturbadora e irreverente al culto moderno. La intención de modernizar la iglesia de esa manera es letal para la real espiritualidad. Representa un fuerte contraste en relación a los históricos y genuinos reavivamientos del pueblo de Dios que avanzaban con éxito a medida que retrocedían – retrocedían para promover la negación del yo en la cruz y los padrones divinos de comportamiento moral.

¿Cuál es nuestro deber?

¿Cómo cristianos sinceros deben responder a las insidiosas insinuaciones de permitir que varias formas de rock cristiano se infiltren en sus cultos de adoración? Jesús no nos dejó ningún ejemplo de timidez cuando confrontaba el mal. Con coraje se levantó contra los mercaderes que contaminaban el santuario de Dios, revelando la importancia de tener coraje para tomar una posición siempre que la adoración del Santo de Israel esté en juego. Necesitamos mantener esto en mente “y no tener comunión con las obras infructíferas de las tinieblas, sino reprobarlas” (Efesios 5:11).

¿Cómo el MCC arrastró espiritualmente las personas a la decadencia? 

Muchos hoy están condicionados a pensar que la aceptación de la mayoría y la tolerancia a las afecciones y comportamientos mundanos son más importantes que ejercitar el discernimiento bíblico. Las canciones cristianas contemporáneas que usan Soft Rock, Pop/Rock y estilos de jazz “fáciles de oír” tienden a provocar un sentimiento fácil y acogedor de “apasionarse” por Dios que las mentes carnales ansían. Sin embargo, la actitud relajada y casual que viene como resultado es peligrosa en el Día Antitípico de la Expiación, una vez que “pensamientos y sentimientos combinados constituyen el carácter moral”.1

De una reunión campal en Indiana, EEUU, ocurrida cerca del comienzo del siglo XX, un ministro escribió a Elena White para expresar su preocupación con la falsa doctrina presentada allá, lamentando que la influencia de la misma había sido incitada por la música. La mensajera del Señor previó:

“Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo.”2

Un miedo saludable de Dios 

Los primeros cristianos temían a Dios. Este no era tanto un miedo de incurrir en su ira, sino de decepcionar al Señor que adoraban.

No era tanto un miedo del sufrimiento, sino pavor a la transgresión. De igual modo, fieles adoradores en los tiempos del Antiguo Testamento tuvieron la misma actitud reverente cuando se inclinaron en santa veneración delante del Rey de reyes.

Hoy, en vez de atender la orden inicial de los mensajes de los tres ángeles: “Temed a Dios y dadle gloria; porque ha llegado la hora de su juicio” (Apocalipsis 14:6), la mayoría está más ansiosa para promover la auto estima y la auto glorificación de que humildemente agradar al Todopoderoso y abstenerse “de las concupiscencias carnales que combaten contra el alma” (1 Pedro 2:11).

El objetivo principal de la música en la adoración es preparar nuestras mentes para la lectura y presentación de la Palabra de Dios. “Las palabras de Cristo son espíritu y vida” (Juan 6:63), y la Escritura debe ser el foco y el énfasis principal del servicio, no la música. Además, el criterio en la música no debe ser lo que les gusta a las personas, sino lo que a Dios le gusta – con el objetivo reflejar su carácter sagrado y majestuoso. El resultado de un servicio de adoración debe ser enseñar la verdad que irá a convencer las almas de su Palabra, no instigar a una “sensación” basada en entretenimiento.

Reforma contínua: ¿Qué necesita ser reformado?

Somos advertidos de que Nadab y Abiú, hijos de Aarón, “ofrecieron fuego extraño delante del Señor, cosa que no les fue ordenada” (Levítico 10:1). La palabra “extraño” aquí también significa “profano” y nos recuerda de que Dios tiene una visión peculiar de las ofrendas presentadas delante de Él. Como resultado de la irreverencia de Nadab y Abiú, “fuego salió del Señor y los devoró, y ellos murieron” (Levítico 10:2), revelando el desagrado de Dios.

De la misma manera, al decidir sobre la música apropiada en la adoración a Dios debemos preguntar:

  1. ¿Esa música me ayuda a apreciar más las Escrituras? (Con respeto a la adoración basada principalmente en la Santa Palabra de Dios, vease, por ejemplo Lucas 14:16, 17; Hechos 13:27; 15:21).
  2. ¿Esa música inspira en mí reverencia y refleja el carácter puro, sagrado y majestuoso de Dios?
  3. ¿Esa música me motiva al arrepentimiento del pecado y me anima a una vida disciplinada y piadosa?
  4. ¿Esa música me estimula a separarme del mundo y de sus afecciones y deseos?
  5. ¿Esa música me hace amar la ley moral de los Diez Mandamientos y estar ansioso por ver a Jesús volver pronto?

La música entra en el cerebro a través del lóbulo temporal e inmediatamente el sistema límbico – el lugar de la emoción – responde. Por lo tanto, la primera cosa afectada son nuestros sentimientos. Algunas músicas afectan favorablemente el lóbulo frontal – el lugar del razonamiento, intelecto y convicción religiosa. Reflejan las características mencionadas en Filipenses 4:8, inspirando cualidades verdaderas, honestas, justas, puras, adorables, de buena fama, virtuosas y dignas de alabanza. Como fue mencionado, la investigación científica asocia música barroca y de estilo clásico en general (estilos típicos encontrados entre los años 1600-1850, más o menos) con la estimulación saludable del lóbulo frontal.

Pero la música con un repetitivo off-beat como el rock, está realmente ligada a la reducción del lóbulo frontal. ¿Podemos realmente darnos el lujo de tener nuestros lóbulos frontales disminuidos ahora? ¿Por qué no?

El sello de Dios vs la marca de la bestia

Vivimos en un momento excepcionalmente solemne. Desde 1844 nuestro Abogado intercede en nuestro favor en el lugar Santísimo del Santuario Celestial. Los casos de todos los que profesaron el nombre de Cristo están siendo presentados delante del tribunal del cielo.

“Todos los que desean que sus nombres sean conservados en el libro de la vida, deben ahora, en los pocos días que les quedan de este tiempo de gracia, afligir sus almas ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados. Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. Hay que deponer el espíritu liviano y frívolo al que se entregan tantos cristianos de profesión. Empeñada lucha espera a todos aquellos que quieran subyugar las malas inclinaciones que tratan de dominarlos. (…)

El juicio se lleva ahora adelante en el santuario celestial. Esta obra se viene realizando desde hace muchos años. Pronto—nadie sabe cuándo—les tocará ser juzgados a los vivos. En la augusta presencia de Dios nuestras vidas deben ser pasadas en revista.”3

Somos juzgados de acuerdo con nuestros actos y los motivos que nos llevan a realizarlos. “Muchos no comprenden lo que deben ser a fin de vivir a la vista del Señor sin un sumo sacerdote en el santuario durante el tiempo de angustia. Los que han de recibir el sello del Dios vivo y ser protegidos en el tiempo de angustia deben reflejar completamente la imagen de Jesús.”4 Esto significa poseer el carácter real de nuestro Señor y Maestro, nada menos.

El lóbulo frontal y nuestra salvación

Aquellos que reciban la marca de la bestia la recibirán en la mano derecha o en la frente (Apocalipsis 13:16) – lo que significa que se comportarán o creerán erróneamente. Pero el sello de Dios (Apocalipsis 7:2, 3; 20:4) es colocado sólo en la frente, esto es, instalado en el lóbulo frontal del cerebro.

¿Qué tiene que ver esto con música? Vimos anteriormente el vínculo entre ciertos estilos de música y el lóbulo frontal. Por lo tanto, ¿no sería lógico escoger estilos musicales que nos ayudan a recibir el sello de Dios y no los que nos perjudican?

El objetivo de la reforma protestante liderada por Martín Lutero fue establecer la música como una herramienta para revelar el evangelio en su claridad – no para ser una distracción para entretener los oídos y calmar el alma en la tranquilidad de la seguridad carnal. ¡Hay mucho en juego ahora! La reforma debe subsistir. No incomodemos al Señor con estilos de vida mundanos y músicas carnales. No hay tiempo que perder “porque llegó el tiempo en que el juicio debe comenzar por la casa de Dios; y si comienza primero por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17).

  1. Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 289
  2. Mensajes selectos, t. 2, p. 41
  3. El conflicto de los siglos, pp. 480 [enfasis añadida]
  4. Early writings, p. 71 [enfasis añadida]

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